Twitter y su hija Escrache asesinaron a la “pepera”

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Shangay Lily

Una pepera  catoliquísima, mafias y ambiciosa asesina a otra pepera catoliquísima, mafias y ambiciosa ¿y resulta que la culpa es de twitter? ¿Es esto un guión de David Lynch?, con semejante perplejidad respondían las redes sociales ante los surrealistas anuncios del Ministerio del Interior de que investigará las redes sociales para depurar responsabilidades en el asesinato de la leonesa acaparacargos (y operaciones de cirugía) Isabel Carrasco.

En realidad, mucho antes de que se diese el primer disparo en aquel puente de León el culpable ya estaba decidido. La caverna cristofascista no esperó a saber nada sobre el culebrón interno, sin datos lanzó una desaforada campaña a través de sus delirados voceros habituales (hienas carroñeras es el término técnico) para intentar culpar a los escraches de la salvaje ejecución de la chulesca presidenta de la Diputación de León.  La maquinaria propagandística-esparcemierda pepera no esperó a tener dato alguno: la culpa de toda la violencia en el estado español era de los movimientos sociales, las protestas y los ciudadanos que denuncian democráticamente la corrupción, ¿a quién se le ocurre?

Cuando la evidencia de que era todo un asunto interno del PP, un asunto de “familia”, las consecuencias directas de la cultura de mafioseo que el PP ha impuesto corrupción tras corrupción, se hizo incontestable, el PP se vio obligado a suavizar la campaña que en realidad viene realizando ininterrumpidamente desde que ganó: el pueblo que protesta es violencia y antidemocracia, sólo los verdugos tienen derecho a explicar la historia.

Pero ya se habían visto algunos delirios cristofascistas intentando desesperadamente retorcer la realidad hasta hacer coincidir a víctima con verdugo (otra vez), como denunció el magnífico y documentado artículo de Kaos en la Red “Abortada campaña de criminalización de la protesta social al conocerse que las detenidas por el asesinato de Carrasco eran próximas al PP”. No sólo eran próximas, eran miembros del PP. En ese recopilatorio de tuits y titulares se comprende el nivel de delirio y sinvergonzonería al que ha llegado la  caverna en este estado para mantener su violencia, saqueo y robo.

Cuando se recordó que la nada decente Carrasco (que asesinen a una persona no la convierte en buena de repente) había sido un producto de ese generamierdas de Aznar (algo similar a Espe Aguirre y otras esclavas agradecidas), el PP se vio en la obligación de suavizar un poco su campaña para inculpar a la izquierda de sus propios crímenes. Pero eso no fue óbice para que el ABC se lanzase a una de sus portadas más ridículas y forzadas en la que proclamaba un delirante “El odio envenena las redes sociales” con una arroba convertida en serpiente sobre la asesinada (por una militante del PP) Carrasco, olvidando que los peores fanáticos en red son de los suyos. Como por ejemplo EnEstadoDGuerra al que la policía y Cifuentes parecieran proteger a pesar de haber pedido reiteradamente que me maten, como luego pidió para Tania Sánchez, o Pablo Iglesias… pero eso no es odio, eso es patriotismo conciliador. Por no mencionar a los becarios de Intereconomía, HazteOrín o Nuevas Generaciones del PP que han tenido que ser escondidos (ahí siguen como Pablo Bonilla) por amenazarme de muerte.

La criminalización de la protesta y los movimientos sociales ha sido la estrategia del PP (y del PSOE) para deslegitimar las denuncias de su salvaje destrucción de la democracia, ésa que ellos proclaman representar (no reconoceríais una democracia ni aunque os la explicasen en Suiza antes de abrir una cuenta en negro).

Pero es que el victimeo es una de las más terribles armas electorales del PP (aprendida en esa máquina de odiar que es el Vaticano). Siempre ha sido la estrategia del verdugo: “yo sufro más que tú fusilándote, hijo mío” (palabras de tantos curas asesinos en la Guerra Civil, antes y después). Lo malo es que ese victimeo ahora lo respaldan, como el franquismo, con leyes criminalizadoras.

La realidad es que por mucho que mientan y construyan sus mentiras, el pueblo no se lo traga ya.

A todo internet le parece terrible y digno de repudio el asesinato de un ser humano a tiros, lo que no le parece tan digno es que el PP intente colocarle el muerto a los de enfrente en lugar de reflexionar sobre su podredumbre, estrategias y modelos violentos. Este crimen es vuestro, queridos peperos. Apesta a pesar de los perfumes mediáticos que os echáis por litros para tapar el hedor. El bipartidismo huele a podrido, a cadaver en descomposición que intenta arrastrar a los vivos en su caída. Por más portadas que saquéis retorciendo la realidad para hacer coincidir a la víctima con el verdugo.

 

Aparegut a Público.es (16 de maig de 2014)

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